Mundial y Bicentenario, una buena combinación
11 junio, 2010 Dejar un comentario
Es así, nadie lo discute: cada cuatro años hay un mes en el que no se habla de otra cosa, un mes en el que los problemas no existen, no hay inseguridad y los políticos no roban. Esto solo ocurre durante los 30 días que transcurre un Mundial de Fútbol.
Este año, el tan esperado acontecimiento tendrá cita en Sudáfrica y no será cualquier cosa.
Principalmente por lo que significa, a tan solo quince años de esa victoria de los Springboks, recordado en ese país como un momento casi mágico, en el que todos los aficionados al deporte, independientemente de su raza o condición social, apoyaron a este equipo de rugby. El recuerdo de ese partido que salvó a una nación se reaviva con esta Copa Mundial de Fútbol.
El fervor, la alegría y la unión que se vive hoy en Sudáfrica, es comparable a lo que vivimos los argentinos el 25 de mayo pasado, cuando festejamos nuestro Bicentenario.
Seis millones de personas salieron a la calle durante cinco días. No era un piquete de la CGT, o una protesta de Quebracho, era el festejo de una nación que conquistó la Avenida 9 de Julio para disfrutar de una fiesta gloriosa sin banderas políticas, sino la de una sola Nación sedienta de unión.
Por estos días, el inolvidable chapuzón patrio que nos dimos y que sin dudas quedará para la historia, se empieza a entrecruzar con el furor omnipresente del Mundial de futbol.
Es un corte a mitad de año de intenso celeste y blanco, cuya prolongación dependerá de los triunfos del equipo de Maradona, y que se proyecta sobre la vida cotidiana para complementarla y hasta taparla por completo.
El Bicentenario de la Revolución de Mayo y el Mundial hacen que todos seamos un poco más argentinos que de costumbre, que las acusaciones contra el país y su supuesto destino se esfumen.
Salís a la calle y se siente un aire diferente, hay otro humor. Los argentinos queremos estar bien; pero, ¡cómo nos cuesta!
Sin embargo, a veces encontramos alguna razón para demostrar que nos queremos, que somos una Nación unida a pesar de las diferencias.
Entonces llega el momento en que unión y patriotismo se toman de la mano. Todos colgamos nuestra bandera en el balcón y hasta nos emocionamos escuchando las primeras estrofas de nuestro Himno Nacional.
Y aunque algunos aprovechen de esto, las empresas promocionen sus productos en clave patriótica y hasta las multinacionales se vistan de celeste y blanco, los colores de la enseña empiezan a ocupar todos los rincones de la ciudad. Todos nos sentimos más argentinos que nunca
¿Qué pasa si la Argentina se consagra campeona en Sudáfrica? No solo la Patria se volverá redonda como una pelota de futbol, sino que la proliferación de símbolos se multiplicarán exponencialmente y el orgullo se sentirá a flor de piel en cada argentino por un largo tiempo. Para eso se están preparando, por las dudas, las empresas proveedoras de banderas, gorros y escarapelas.
El Mundial y el Bicentenario son una buena escusa para sentir esto. Lástima que no ocurra muy seguido.

